
A falta de la última etapa de la Tirreno - Adriático, ya se perfilan los favoritos para el primer monumento del ciclismo privameral, es decir, la Milano - San Remo. Como viene ocurriendo, la lista es muy amplia con lo que la emoción, al sprint o por sorpresa, está asegurada.
Y es que, se suman muchos factores que hay que tener en cuenta para realizar un pronóstico viable:
1) El estado de forma de los corredores que han participado en Tirreno - Adriático y París - Niza. El nivel de estas competiciones permite a los sprinters ganar un puntito más en montaña, algo perfecto para aguantar las últimas estribaciones, sobre todo el Poggio; y la distancia de la carrera. Sagan no lo necesitará, pero los Cavendish, Boonen, Kittel, Goss, Farrar, Degenkoln, Viviani o Haussler les encontrarán útiles los días de competición anteriores Sin embargo, no sólo supone un beneficio para el sprinter, porque los todoterreno se van a beneficiar igualmente de ese reprís, como le ocurre a los Albasini o a la gran tropa de franceses que se darán cita (Chavanel, Hivert, etc.)
2) La calidad clasicómana. Esta es el primero de los monumentos del ciclismo, y como suele ocurrir., muchos amantes del adoquín la marcan como imprescindible en su calendario, también como modo de competir en larga distancia. El caso claro es el de Cancellara, ganador ya de la prueba y segundo en dos ocasiones, pero ojo también con Gilbert, Boasson Hagen o Ciolek.
3) El prestigio. No ha habido un año en el que en la Milán - San Remo no haya atacado un superclase, quizá sea Froome, quizá Purito, pero al que seguro vamos a ver es a Nibali.
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