¿Y con que nombre la bautizo?
22 de Enero de 2011


La primera vez que subí junto a los popovyches de mi hermano y César a La Bola, y seguramente antes, siempre soñamos con que La Vuelta a España quisiera añadirla como final en alto. Menudo sueño dice por aquí una voz interior.
Me voy a hacer el machote empedernido. Como estoy preparando alguna que otra marcha, ayer quise hacer kilómetros y me aventuré por una carretera por la que hace tiempo que quería ir, pero que por la distancia y falta de forma nunca me atrevía: a descubrir el Puerto de La Lancha.

Aprovechando la semana más vaga del año, Popovych 1 y 2 hemos decidido salir a las 12:00 a subir el famoso cerro de El Telégrafo. Una aventuras sin precedentes que nos ha hecho creernos los amos del mundo.


Como no podría ser de otra manera, en Saliraganar estamos poniéndonos las pilas para seguir el Tour de Francia que este año me da que transcurrirá entre granja y granja. Aquí podéis echar un vistazo del especial.
Tuve la oportunidad de asistir a la presentación del nuevo Pro Cycling Manager 2010, cubriéndolo para Fandigital. Aquí podéis leer la reseña, amigos del paraciclismo.

Tenía razón mi hermano. Llegaba yo a casa cuando él salía a entrenar. Riendo le comentaba que si había visto la etapa de ayer del Giro de Italia, del tipo Montespachi Eroica. A él no le hizo ni pizca de gracia, y me habló de la falta de profesionalismo de la organización.

Ahora yo canto lo mismo en Salir a Ganar. Para un post más en profundidad sobre la indignación de este tipo de escabechinas, podéis acudir a Ciclismo 2005.
Hay que decir que si queréis una explicación más pormenorizada de este fenómeno, aconsejo que os paséis por mi fuente original en Salir a ganar. Por lo demás, un viaje de 1200 kilómetros se tiene que hacer largo. La pregunta es, ¿es Alberto Contador un tipo pesado?

La superioridad de Fabian Cancellara ayer, en la clásica París-Roubaix, estropeo cualquier conato de espectáculo. Le podría odiar, y algo de eso hay, pero viendo su carrerón, su paseo triunfal entre Flandes y ayer, es imposible. Solo hubo un ataque relevante, el suyo, a 50 kilómetros de la línea de meta, y ni siquiera en un tramo adoquinado, como mandaría la tradición, sino que en uno de transición de asfalto aprovechando un descuido del fracasado Tom Boonen. Un podería como para tirarse de los pelos. Juan Antonio Flecha fue tercero, haciendo historia con su particular historia.

Viralismo, viralidad. De cara a la próxima París-Niza, estamos haciendo un especial en Salir a Ganar en el que muy gustoso colaboro. De momento, estos días, podréis ver allí opiniones dispares sobre favoritos, recorrido, etc. con el habitual tono de sobrao de la vida que me caracteriza (y ahora diría una que yo me sé, no por decir que se es modesto se es más).