Escribir y nevar
28 de Enero de 2011

Después de haber convencido a Miriam Sanz para ir a Hervás, al Norte de Cáceres, con la intención oculta de recoger castañas, que era lo único que podía interesarme este puente, mi chasco fue monumental cuando no encontré ni una. Me quedaba hacer fotos de arco iris (ciertamente nos cruzamos con más arco iris que castañas)… y he aquí mi descubrimiento: las fotos chorras en B/N o Salmón tienen una seriedad tan absurda.
De la rutina de los días de trabajo solapados en la memoria uno tras otro se escapan los primeros (para muchos también los últimos). En este caso los segundos actos naufragan a saber entre qué sustancias cerebrales que quedan por debajo de sus hermanos pequeños y mayores. Y de los pequeños, de los comienzos, si es que se han repetido en demasiadas ocasiones, también se genera su propia rutina de comparaciones entre ellos.
Sobre los primeros, inconscientemente nos mueven las referencias anteriores optimizadas. Los mismos desayunos que se quedan en la mesa, últimas comprobaciones antes de salir, prisas, sudores de manos, solo dos páginas leídas en el bus, Moncloa sigue oliendo (esta es solo una más de las ventajas de vivir en la siera), portales (¿me lo imaginaba así?) y voilá… Y esto según sucede y se sucede aleatoria y anualmente, como ocurre con toda rutina, termina por ser doblegado por las aglomeraciones y plegado en solo recuerdo singular, en lugar de muchos singulares repetidos a través de los años. Pero hoy ha sido diferente…
Vengo aquí del año 2061 para hacerte una proposición que ningún hombre ha oído jamás. El Consejo Científico del Instituto de Temporística desea que yo, es decir, tú, seas director del programa OTHUS. La palabra significa: Optimación Telecrónica de la Historia Universal por medio del Superordenador. Estoy profundamente convencido de que aceptarás este cargo y el máximo honor que representa, ya que implica una responsabilidad extraordinaria ante los seres humanos, y que soy, quiero decir, eres, hombre valiente e intachable.

Con setas y todo
Aprovechando la semana más vaga del año, Popovych 1 y 2 hemos decidido salir a las 12:00 a subir el famoso cerro de El Telégrafo. Una aventuras sin precedentes que nos ha hecho creernos los amos del mundo.

Un buen día. ¡Gracias a los que se cruzaron hoy conmigo!

Algunos del equipo ignorando, o no, que se hace de noche.

Hoy hemos grabado el maldito amanecer (de los muertos). Así se veía desde la furgoneta.
