The Beekeeper´s son
27 de Septiembre de 2010Beekeeper´s son me sirve para no tener que expresar con palabras las recientes sensaciones de destinos hipotecados y pesadillas filiales. Gracias Man on (si es que lo he escrito correctamente).
Beekeeper´s son me sirve para no tener que expresar con palabras las recientes sensaciones de destinos hipotecados y pesadillas filiales. Gracias Man on (si es que lo he escrito correctamente).

Me da a mi que Timothy Harris y David Bowers se han pasado infantilizando el guión de Astroboy. La sencillez no tiene por qué suponer simpleza, pero esta vez casi llegan a ella. Porque Astroboy divierte y entretiene, no se puede negar. Está maravillosamente realizada por el director de Ratónpolis, animación que cayó injustamente en el olvido, cuando se merecía mucho más. Sin embargo, y viendo el gran referente, nos falta algo.
Le pasa igual que a Lope: leyendo el título no es lo que esperábamos… O quizá sí.
Poco menos de una semana hemos tardado Manu y yo en desarrollar la idea de esta nueva serie radiofónica que viene a substituir a Ciencia y Ficción. Supernovak viene a ser lo que nos apetece en este momento de nuestras vidas, es decir, una serie espacial que no tiene tono. Es una ofensa, y algunos lo saben ya, que tratéis de identificar su tono, porque repito, no tiene. Aquí tenéis la careta de entrada que el dramático tendrá en su primera temporada (por cierto, disculpad la gran idea de Goear de colocarnos publicidad antes)

Hay estrenos que incomprensiblemente no nos llegan. Se ha estrenado en casi toda Europa, excepto en España. La última película de Charlie Kaufman como guionista, y la primera como director es de 2008. Ya lo anunciábamos por entonces en El pingüino siempre llama dos veces. Y después de verla, tengo que admitir, que esta vez Kaufman se ha pasado.
Entre relámpagos lejanos que se veían desde el autobús, probablemente descargando sobre Ávila, escuchaba la banda sonora de La Fuenta de la Vida, preciosa e incomprendida historia de Darren Aronofsky. Muy recomendable para un momento solitario en el que Clint Mansell sabe inmiscuirse en el interior de los tejidos propios, en el último recoveco para rescatar un suspiro de preocupación y de duda que llevamos dentro… como la escena de la bañera. Tremendo.

No puedo evitarlo. Cada vez que en la tercera temporada de Galactica nos introducimos en el crucero de batalla Cylon, y algún melancólico robot se pone a tocar el piano, me entra la risa. Al principio era incompresión, pero poco a poco se va transformando en comicidad. La explicación sencilla es que la música es más dramática que la propia situación, pero todavía no entiendo bien de qué me río.

Paul Greengrass casi se adelanta a Zack Snyder. Esa fue y es la excusa para admirar el diseño de producción que Dominic Watkins preparó para el proyecto. Este admite que quería ir mucho más en la línea hipermegatrascendental de Nolan, con comparaciones políticas entre ambos universos. Afortunadamente, son solo palabras, y lo importante de lo que quedó fue su trabajo de diseño.
Aquí el repor y algún que otro diseño de cómo sería el mundo si Watkins lo imaginara.