Cómo entrenar a tu dragón: Dreamworks puede ser sensata

Tal y como le ocurriera a Ratónpolis, Flushed Away (2006), Cómo entrenar a tu dragón caerá pronto en el olvido ante la dura competencia en la industria, en la crítica y en el público. Y será una injusticia. Dreamworks, siguiendo la estela de Kung-fu Panda, ha evolucionado con este proyecto hacia una sensatez que se agradece en la historia, sin buscar el agrado forzado del público adulto, con un libreto simple, pero contundente, que recuerda y viene firmado por los creadores de Lilo y Stitch.
Dean DeBlois y Chris Sanders han sabido darle al relato de Cressida Cowell el valor visual que se merecía, en lo que es una revisión de E.T., la propia Lilo y Stitch, La historia interminable y si me apuráis el escorzo, Grizzley Man, o cualquier historia con ese tema-protagonista que se una, comprenda y acabe amando a un enemigo sempiterno, aunque esto le cueste la exclusión social (u otras fatalidades para mondarse, como en el caso de los osos).
Como me estoy poniendo pedante, diré que la animación, lejos de ser espectacular, puesta en acción sí que resulta flipante. Sin embargo, como el propio 3D, no es el principal valor de la película.
La sensatez viene también de la capacidad de identificar a su público: los niños. La animación, con la expceción del milagro Pixar, se termina moviendo por terrenos muy pantanosos, tratanto de ampliar público a costa de crear verdaderos refritos. No quiero ni acordarme, y viendo el éxito de Planet 51 nadie tampoco se acordará, del gran bodrío de Donkey Xote. Sería el ejemplo nacional más extremo de esa tendencia que ha tenido que sufrir el género, de creadores subordinados al chiste fácil y a la desarticulación de lo infantil.
Es como si Dreamworks hubiera liberado a la película de esas intenciones adultófilas, habiéndolas repartido más hacia el otro extremo franquicia de este año, Schreck, sobre la que exite un pánico generalizado por parte de todos. Sin esa presión del mercado, esto funciona.
La crítica que se cree más adulta podrá decir y seguramente dirá del guión de Cómo entrenar a tu dragón, sentecias parecidas a las que se dijeron sobre Avatar. Es una historia simple, predecible, y que hemos visto mil veces. Sin embargo, como ocurre con la citada, encantará a los niños.
Y me encanta a mi, que no creo no necesitar de excesos artísticos y alta cocina para ser feliz en el cine. Será quizá porque la ambientación vikanga me recuerda a las Lofoten, o cualquier paisaje noruego; será por la amistad clásica entre dragón y protagonista; por los detalles del mundo recreado; sin embargo, creo que finalmente me inclinaré por otro valor de la película: su sinceridad.
Estereotipos: Chris Sanders, Cómo entrenar a tu dragón, Dean DeBlois, How to train your dragon, Lilo y Sticth

Iré a verla ya qye está Chris Sanders en ella… ya decía yo que esos diseños blanditos me sonaban!!! ^^
Estuvo muy chula; a mí también me gustó un montón. Ambientación celta, dragones (que son casi como dinosaurios, jeje), la gracia del 3D… Es el típico cuento arquetípico, que personalmente me encanta!
la he visto este finde,
me encantó…es cierto lo de la “inocencia” para niños…se echaba de menos.
el dragón es casi tan bipolar como yo jajajajajjajaa
por cierto, en esta ni me molesté en buscarte, dado que todos los personajes humanos eran altos, fornidos y vikingos…y el único “esmirríao” era el prota…así que supuse que ningún dragón te había quemado el pelo esta vez