Fiasco: una vez, Stanislaw Lem va más allá
Stanislaw Lem vuelve 25 años después de publicar Solaris, Edén o El invencible a abordar el tema de los límites de nuestros entendimiento en Fiasco. Lo llaman Ciencia Ficción Dura, sin embargo, el transfondo psicológico, filosófico y sociológico de esta última obra de ficción del polaco va más allá de poder categorizarse dentro del súbgenero que abraza a la Ciencia.
¿Qué voy a contar? Como Solaris, una POM romántica que como digo, es tantas cosas, porque Lem consigue ir más allá del estereotipo científico y filosófico para abordar lo desconocido. Sin duda, es el Julio Verne de lo abstracto y el Franz Kafka del espacio.
Fiasco da mil vueltas a la última Odisea de Arthur C. Clarke, completamente desgastada si la comparamos. El futuro en el que por fin somos capaces de establecer contacto con otra civilización alienígena nos llevará a encontrarnos con nosotros mismos. Esta es la mejor definición de la novela para evitar spóilers.
Científicamente nos entrama (para el que lo quiera) en una delicia de justificaciones que forman parte de ese romanticismo de Ciencia Ficción semicierta, de horizonte de Kerr, nanoparásitos mecánicos, nieve electromagnética de carácter militar, cavitaciones, planetarias:
El gráfico Ortega-Nilssen indicaba únicamente la media de tiempo que separaba el nacimiento de una protocultura de la explosión tecnológica. La curva del diagrama no reflejaba otros factores biológicos o sociológicos (culturales, políticos) que juntos conformasen la historia específica de los seres inteligentes. Tal omisión estaba justificada por la experiencia terrestre, porque los enfrentamientos entre distintas religiones y culturas no interferían para nada en el ritmo del avance tecnológico.
Y mi favorita sobre el Intervalo de Holenbach
La Teoría de Holenbach. En el aumento del conocimiento no hay personas insustituibles. Si no hubieran existido Planck, Fermi, Meitner, Eisntein o Bohr, los descubrimientos que llevaron a la bomba atómica los habrían hecho otros. (…) La física sideral, no obstante, no ofrece la oportunidad de semejantes competición (refiriéndose a la armamentística de la Guerra Fría).
Una serie de pasos conducen al conocimiento de las reacciones nucleareas, la masa crítica y el ciclo de Bethe. A la ingeniería sideral, en cambio, se llega de golpe. Antes del descubrimiento del intervalo de Holenbach no se sabe nada, y después, todo.
Su última novela que reúne la trascendencia científica y para algunos, pesimista de la naturaleza humana, que había ido abonando durante toda su vida.
Estereotipos: Fiasco, Intervalo de Holenbach, Solaris, Stanislaw Lem

Guau, tengo que leerlo