Five minutes of heaven: saber perdonarse, a uno mismo

Oliver Hirschbiegel vuelve por el buen camino después de The Invasion (2007), trayendo a la gran pantalla este drama con libreto de Guy Hibbert. A este proyecto, elaborado para la televisión y que ha terminado en cine, le perdonamos todo: los primeros artificiosos diálogos en los coches, su extraña estructura y su propio remate. Porque Hirschbiegel ha sabido resaltar por encima de todo el tema de esta película, el perdón, y para que no nos agobiásemos con trascendencias, nos ha colocado un cuchillo que guía la acción.
Por lo tanto, ligera y muy recomendable, ahondando en su temática analítica de reconciliación, con un Liam Neeson en su buena línea de siempre, pero quizá por la sorpresa que supone, quedando en un segundo plano ante la espectacular interpretación de James Nesbitt. Todo acompañado de pequeños detalles metafóricos recurrentes y suavizantes o electrizantes al uso (quizá el efecto contrario que los que comenté de Von Trier), como un balón y una pared, una tetera o una misteriosa obsesión por los zapatos.
Un ejemplo claro que para utilizar un contexto como el conflicto de Irlanda del Norte no son necesarios grandes epopeyas. Y hablando de estas, hay más furia contenida en los personajes de Five minutes of heaven que en toda la exterior acción de los Titanes.
Estereotipos: Five minutes of heaven, James Nesbitt, Liam Neeson, Oliver Hirschbiegel
