Leap Year: el viaje de la pija hacia la empatía

Amy Adams protagoniza la última comedia romántica capaz de alcanzar el suficiente, en la frontera entre el producto audiovisual y la sonrisa sincera, que no carcajada. Leap Year, incomprensiblemente traducida en nuestro país como Tenías que ser tú, utiliza una crueldad de pez fuera del agua para evitar su incineración. Eso y el verano claman por nuestra benevolencia.
En contra: los primeros horribles minutos se eternizan. Odiar a la protagonista es el movimiento mental natural, con visos de ir de mal en peor. A eso le añadimos el humor que la pija nos puede llegar a aportar, con gags que hemos visto tantas veces en situaciones cómicas que nos son más comúnes que extrañas.
A favor: llega él, Matthew Goode, y sería un síntoma de misoginia si dijera que la cosa se endereza (nunca mejor dicho). El aburrimiento sigue hasta que comienzan a aflorar cierto tipo de gags que te arrancan la sonrisa. Es el momento más extraño, porque la línea de los protagonistas continúa por los mismos lares. Sin embargo, el guión nos obsequia con algunos momentos de sinceridad (como la chica reconociéndose ofendida en un cuento de hadas contado por su imposible príncipe azul) y humor no tan decrépito (particularmente me enamoré del momento vomito).
Con todo, y cuando la visualicéis entenderéis de lo que hablo, lo que podría haberse consolidado y roto el molde al más puro estilo europeo, acaba haciéndonos creer de nuevo en la industria más que en el arte. Una pena.
Estereotipos: Amy Adams, Leap Year, Matthew Goode, Tenías que ser tú
