Near Dark: los inicios de la Operación Puerto

Con el Oscar en las manos, era momento de repasar los mejores momentos de la carrera de Kathryn Bigelow, que junto a Eric Red escribió para estrenar Near Dark o Los viajeros de la noche, como se llamó en España, en 1987. El viaje en el cruce entre el subgénero vampírico y el western resultó entre divertido y evocador. Sin embargo, hay algo que no me quedó muy claro, y espero que sea por ignorancia. Ya que se trata de un gran spoiler, lo relato a continuación.
La película respeta a la perfección la mitología vampírica, de la que yo estoy enterado al menos, pero hay algo… ¿se puede reconvertir un vampiro con una transfusión de sangre? Tengo la impresión de que a Bigelow le pudo la tentación de final hollywoodiense, por mucho que el objetivo del protagonista sea demostrar lo contrario.
Por lo demás, me dejó muy buen sabor de boca, a hematíes, sobre todo en dos momentos: el del encierro en la casa, brillante, que recuerda a The hurt locker, si sustituimos las balas del francotirador por haces de luz; y la escena del climax, previa a las múltiples explosiones.
Estereotipos: Kathryn Bigelow, Near Dark

Desde mi punto de vista, el tercer acto de esta película es horroroso, esto aparte del tema que mencionas de la transfusión de sangre. Una lástima, porque es una película simpática, aunque sobrevaloradísma (el pretigio crítico que tuvo en los 80 fue muy extraño).
Comparto más o menos tu opinión, escuchando a alguno que pudo ir al cine por entonces a verla, parece que da más importancia a la idea de la que parte la película, que a su propia ejecución.
De todos modos, a mi el tercer acto no me desagrada tanto, como su propio remate con transfusiones. Y ahora me uno de nuevo a lo que dices, con los susceptible que es la crítica, no entiendo como esto no les cabreo y les causó severas úlceras en lo ojos.