Sherlock Holmes: todo es franquiciable

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Guy Ritchie y Robert Downet Jr., una combinación poderosa que garantiza dinero. Sherlock Holmes le valía esta semana al actor el Globo de Oro, por una interpretación más cercana a la de Iron Man que a la del personaje de Arthur Conan Doyle.

Esperemos que no se nos esté encasillando.

Palomiterismo al poder. En mi caso, lo mejor de la película comenzaba cuando Miri vertía el Superhipermacro-Combo de palomitas que acaba de comprar Manu en el mismo mostrador y en la cara de la chica que se las había vendido. Juró que fueron varios segundos los que tardó el maiz en desalojar el recipiente.

Así, la película, escondida tras los artificios realizadores y montajisticos de Ritchie, enseñaba casi desde el comienzo su temática, que nos asediaria hasta la saciedad: yo soy más listo que tú, Mark Strong, que no realiza un papel tan brillante como en anteriores trabajos.

Afortunadamente logré abstraerme y dejarme llevar, que a eso mismo venimos. Y ahí no acabó la cosa, porque conseguí salir de la sala con una sonrisa, que no es para tirar cohetes, pero al menos es prueba de que el engaño ha sido placentero.

Estereotipos: , ,

3 pedantes han disertado en “Sherlock Holmes: todo es franquiciable”

  1. dbear dice:

    me resisto a verla
    no sabría a quien mirar si a mi Robert o a mi Jude…

    jaja

    pero terminaré sucumbiendo…claro

  2. Samu dice:

    Jaime no existe, es un bot que actualiza su blog…

  3. Jaime Ramos dice:

    Y es casi cierto, dejo programada la mita de la semana ;)

Diserta, listillo...