Antichrist: los traumas infantiles de Lars Von Trier
4 de Abril de 2010
Después de saldar la deuda que tenía con Lars Von Trier y visualizar su última aportación a la humanidad con Antichrist (2009), película que llegó en los albores de su crisis creativa, creo que lo justo es desmembrar un atisbo de crítica en varias sentencias a modo de meandros fluviales (hablando de Von Trier salen sin querer este tipo de metáforas baratas):
1) Tengo que admitir que su inestable cadencia narrativa sí que me puso los pelos de punta. No es ironía. La incertidumbre en el tratamiento del mundo interior de los 2 protagonistas con la propia realidad de la historia es lo mejor, junto a su inventiva gore.
