El visionado de Toy Story 3 me sacó el pasado viernes del blanco y negro vital al 3D ficcionado de sopetón. Estamos amigos ante otra estrepitosa POM de Pixar que como solemos decir en Vivir de Cine será motivo de competición en el visionado entre Miguel Ángel, yo y compañía. ¡Se me agotan los adjetivos de alabanza antes de mencionarlos!
Sí, pueden alzar la voz contra la predictibilidad, pero igualmente este caso sí que funciona y a las mil maravillas la regla de sabían a lo que entraban. An education, la última de Lone Scherfig, que recordarán de Wilbur (yo diría que todos) se quiere suicidar (2002), se ha plantado en Hollywood con tres grandes nominaciones al Oscar.
Sin The Blair Witch Project (1999), La Cuarta Fase asustaría y mucho. Sin embargo, tanta emotividad paranormal se queda en nada si la sometemos a la ficción del siglo XXI, ¿y qué si son hechos reales? El mejor modo de defender esto no es precisamente pasearlo por los cines de medio mundo como un thriller.
Invictus se puede dividir en dos partes: una de gente que habla y otra de gente que juega al rugby. Mi favorita es la primera. Y no es que no me guste la segunda, pero ocurre que de pequeño nos bombardearon demasiado con Oliver y Benji como para que me llegue a sorprender la hazaña rugbística del Campeonato del Mundo de 1995.
Mientras me disponía a escribir este post me he enterado de las nueve nominaciones que The hurt locker acaba de conseguir, lo que va a hacer que me ponga especialmente pesado con la última película de la ex de James Cameron, Kathryn Bigelow, con guión firma de Mark Boal. De momento, mi candidata favorita para la estatuilla.
Chorrada. Chorrada sincera, que no el producto estandarizado hollywoodiense, que permite que pases un buen rato, siempre que la ficción sea entretenimiento, porque me sé de unos cuantos que solo verán dinero tirado a la basura. Zombieland, con el añadido español de Bienvenidos a Zombieland, no es más que la versión cinematográfica heredera de tantas intenciones (triunfos o fracasos) como Shaun of the Dead (2004) o el videojuego House of the Dead Overkill.
Expectativas cegaban nuestras esperanzas. ¡Qué repetir del proyecto que nos devolvía a James Cameron! Dinero bien gastado en entretenimiento. Admirad mi valor. Son 500 millones de dólares de presupuesto en nuestro privilegiado Western World. Y dentro de mi burbuja, y equipado con las gafas de 3D (sería un pecado atreverme a no estarlo), Avatar (2009) ha recreado un mito; me he hecho pis encima.
Ya os quedo claro lo que me pareció In the loop (2009). No es una POM, pero es la mejor comedia del año. Sí, es jerga política; y sí, tendrá sus referentes, pero no me podréis negar que mezclar Yes, minister y The Office es una gran idea. Gracias a Amazon, hoy el cartero me ha traído no solo el DVD que ya había salido a la venta en UK, sino también la primera temporada de la serie en la que está inspirada la película: The thick of it (2005).
No veáis este tráiler. No es ironía, solo lo he colgado como ejemplo del mal. Este tráiler es Satán. Repito, no veáis el último tráiler de Avatar (2009). Es el tráiler megaspoiler del año, si no lo destripa todo, poco le falta. Lo peor: yo lo he visto.
Hay que ser benevolente. Para el espectador neutral, Spanish Movie (2009), puede llegar a ser un cruel insulto hacia el séptimo arte. Por eso, hay que contextualizar. Recordemos las aguas en la que nos estamos moviendo, y entenderéis mis razonables carcajadas durante, principalmente, los primeros 40 minutos de película.