Ignatius
9 de Diciembre de 2009Manuel Bernardo sabe qué regalar, y sobre todo, a quién regalar. Este es nuestro nuevo compañero de viaje: Ignatius.

Manuel Bernardo sabe qué regalar, y sobre todo, a quién regalar. Este es nuestro nuevo compañero de viaje: Ignatius.


Manu me pasó hace unas semanas este artículo de Antoni Daimiel sobre su ex-compañero de fatigas, Andrés Montes. Aquí os lo dejo para que le echéis un vistazo, y posiblemente unas lágrimas, si conocéis el tema y os pilla sensibles.
Si siguen diciendo que el vacío es movimiento a distintas velocidades por algo será. El vacío dejado por Andrés Montes es iracundo, proporcionado a la virulencia del arranque y la aceleración de su marcha. Aunque sé que le gustaba más Ian Fleming yo he recurrido a Aristóteles para encontrar explicaciones: La flecha empujada por el arco avanza en el espacio y el aire acude rápido a ocupar el espacio por el horror al vacío, empujando a la flecha de tal manera. Así se ha ido Montes, como llegó y como vivió. Fugaz, tajante, como un torbellino. Un personaje de una película que ha sabido a poco, referente de un guión sorprendente de principio a fin. Un juguetón con herencia de aventura gallega y arte caribeño. Descendiente de virtuosos como Nené (inventor del tres cubano) y Zenaida Manfugás (prestigiosa concertista de piano) las circunstancias llevaron a Andrés a representar el papel de un negro de Chamberí que buscaba la dicha por la calle de en medio, con ese caminar tambaleante y frágil centro de gravedad sobre pies planos, sin clavel en la solapa y con sombrero, abrigo largo, gemelos dorados y zapatos brillantes.

Sí, esta vez nos hemos ido a los 40 minutos, pero la situación lo requería. La historia del último filósofo, Friedrich Nietzsche, requiere de ese tiempo a Flipy, Íker Jimenez, Jaime, Samu y Manu. Mientras el primero se lía con máquinas imposibles, el segundo reincide en sus propios miedos infantiles con un extraño y atosigante delayed natural, y bueno, los otros tres, se han escapado, no sabemos de donde, pero se han escapado. Os pido, como la semana pasada, que aguantéis hasta el último minuto (o que vayáis directamente con el reproductor al último minuto), porque las tomas falsas de esta semana nos desternillantes. Como siempre, aquí os dejo al chaval, en este reproductor.

De triángulos va esta nueva edición de Ciencia y Ficción. Nuestro becario Luis, es decir, la wikipedia, se encarga de iluminarnos sobre la incógnita que tantas leyendas ha inspirado. Sin embargo, el verdadero protagonista, crack de esta historia sobre el triángulo, es Manu Bernardo. Sus 6 minutos centrales en el ecuador del programa encarnando el alma de tantos personajes, casi sin respirar, son soberbios. Gracias a esto, pudimos comprobar qué opinión merecía a Íker Jimenez, Jose María Aznar, Woody Allen o Fernando Tejero el tema del día. Y como siempre, Samu: sin comentarios. Aquí podéis escuchar el programa. Por cierto, escuchadlo hasta el final, porque esta vez hay alguna que otra sorpresa en forma de toma falsa.
Lo sé. Si hubiera ido actualizando la página de radio de este blog, este mensaje sería mucho más comprensible. A quien no conozca el recorrido radiofónico, habría que explicárselo así: el anterior programa de radio impulsado con mi gentileza y la de otros tantos, es decir, El Pingüino siempre llama dos veces, ya tiene sucesor. Se llama Ciencia y Ficción, y versa de lo que os podéis imaginar, más la dosis de esquizofrenia paquidérmica que también se imaginan los que escucharon el Pingüino, en una idea del gran Manu Bernardo y mía.