Tenderness: el psicópata cojo

Tenderness (2008) ha sido mi lección de humildad de la semana. Russell Crowe tas la pista de un joven psicópata, que acaba de salir de la cárcel. Crowe está seguro de que va a volver a matar, y tras esa incertidumbre gira esta peonza. La película se sostiene, pero una de las 3 patas de la silla es más coja que el resto. Sí, sabemos, que ese chaval se cargó a sus padres, que su mirada y sus pocas palabras indican que el director trata de advertirnos, pero otro personaje, el de Sophie Traub, parece haberle robado la personalidad.
Ni un alma atormentada, ni ganas de pasarlo bien: nada. La otra pata, Sophie Traub, una actriz que debería explotar (para bien en sentido figurado, aunque ahora que lo pienso, que alguien explote en sentido literal para mal podría tener su actrativo) es quien nos fascina.

La lucha de Crowe en uno de sus papeles gordos queda en un segundo plano ante la exploración de los otros dos personajes que en la que John Polson se empeña. Por eso, en ciertos momentos en los que el inspector está a punto de cazar a su presa (sobrino, por cierto, de Laura Dern) se quedan en fintas cuyo resultado no es muy complicado de averiguar, y con las que me parto (es decir, en un, le pilla, le pilla, le pilla, ¡uy! Tampoco esta vez. ¡Con que celeridad se mueven estos jóvenes!).
Polson debería haber cuidado más al personaje del perseguido. De todos modos, se agradece que las piezas del rompecabezas terminen por encajar. Creedme, la película, aunque tediosa de nudo, ha sido una cura de humildad para mi. Subestime la capacidad de los personajes, de tal suerte que con su desenlance, tuve que rendirme a los hechos con una sonrisa redentora. No fue un giro inesperado. Lo esperaba tanto que creí que no se produciría. Sé que no me entendéis. Ved la película, y volver a leer esto. Confluirán ciertos sentimientos.
Estereotipos: estreno, John Polson, Laura Dern, Russell Crowe, Sophie Traub, Tenderness
