Toy Story 3: vuelta a la vida veraniega

El visionado de Toy Story 3 me sacó el pasado viernes del blanco y negro vital al 3D ficcionado de sopetón. Estamos amigos ante otra estrepitosa POM de Pixar que como solemos decir en Vivir de Cine será motivo de competición en el visionado entre Miguel Ángel, yo y compañía. ¡Se me agotan los adjetivos de alabanza antes de mencionarlos!
En la evolución de las franquicias uno comienza a temer ante el agotamiento, muy pocos son capaces de superar lo acometido, de hecho, es más común que el objetivo sea más bien de sobrevivir. Pues bien, Pixar ha vuelto a obrar el milagro, porque la tercera entrega alcanza un nivel insospechado por sus dos anteriores.
No es solo el dominio de los personajes que según han ido avanzado las entregas han cobrado más peso narrativo, el humor infantil o adulto, y ni muchos el 3D, que se queda más en una anécdota artificiosa ante la calidad dramática de la nueva Toy Story. Lo que en otras películas acusamos de artificio en Pixar se convierte en un guiño de agradecimiento para el espectador, como la música que escucha el chico que al inicio de la película recoge la basura.
Uno de los muchos elementos que ensalzan la película, es el dominio del tradicional flashback al que Pixar nos tiene acostumbrados, ya en Toy Story 2 se nos saltaban las lágrimas sobre el tema de la nueva Toy Story 3: la llegada de la edad adulta.
Por no hablar de UP
En Toy Story 3 se vuelve a utilizar el recurso, pero lo mejor es que consigue sin necesidad de flashback (atención a lo que voy a soltar) trascender ese dilema filosófico del juguete que ha agotado el sentido de su existencia y en tiempo real de la historia elaborarnos la lágrima, sin artificio.
Lágrima que se acaba transformando en aplauso, no de los niños, sino de sus padres.
Estereotipos: estreno, Pixar, Toy Story 3

Toy Story 3 es justo una peli hecha por gente que no ha dejado de jugar nunca para gente que hace mucho que ya no juega.
Sipe, suena a campaña publicitaria y es verdad que el ambiente de trabajo debe de ser muy intenso… pero los artífices que están detrás de estos guiones son unos cabronazos…